Muchos han sido los expedientes tramitados entre la Seguridad Social y las plataformas digitales hasta que un juzgado de lo social de Madrid establece que los repartidores de una compañía de reparto, es decir, los que habitualmente entregan los pedidos en bicicleta, son asalariados y no autónomos.

Varios han sido los criterios para que el tribunal establezca que son asalariados tales como ejecutar un trabajo personal en unas condiciones organizadas y dirigidas por la empresa, es la empresa la que controla toda su actividad, la aplicación digital, sin embargo, esta sentencia será recurrida tal y como ha anunciado la empresa.

“Cabe concluir que en la prestación de servicios de los repartidores afectados por el proceso […] prevalecieron las condiciones propias de la laboralidad”, sentencia el juez. “los 537 repartidores que trabajaron para D… entre octubre de 2015 y junio de 2017 eran asalariados, la empresa tendría que haberlos contratado y dado de alta en el régimen general de la Seguridad Social pagando las cotizaciones correspondientes y no deberían ser autónomos, costeándose ellos mismos las cuotas”.

Para llegar a esa conclusión, el juez tiene en cuenta que “los repartidores esencialmente han ejecutado un trabajo personal en unas condiciones organizadas y dirigidas por la empresa, que es la única que controla la marca D…, su aplicación informática y toda la información que se desprende de ella”. En su texto, el magistrado recoge que la compañía marcaba claramente a los “riders” normas estrictas sobre cómo llevar a cabo las entregas: «Su margen real de autonomía se limita así a aspectos que estimo que no son determinantes en orden a la calificación de la relación como laboral, como es la elección del medio de transporte (…), la concreta ruta (aunque parece evidente que elegirán la más corta) y la posibilidad de rechazar el pedido», algo esto último, recuerda, que encima «podía tener consecuencias negativas para él».